MIS RECOMENDACIONES

MIS RECOMENDACIONES

Ya estoy aquí de nuevo y esta semana empiezo mis recomendaciones, con una novela que desde que la vi en preventa, tenía que leerla, me apetecía un montón la mezcla de romance con suspense y thriller !!!! y en eso Ana R. Vivo es una de las mejores.

“Melodía para un sueño” de Ana R. Vivo

Con un inicio impactante, ya vas siendo consciente de donde te has metido, y hay que prepararse, que la escritora no se ha dejado nada, para mantenerte enganchada en toda la novela, donde deja constancia hasta donde puede llegar la maldad humana, con giros sorprendentes que aumentan la tensión y lo mejor esa historia de amor que se va gestando, que atrapa a los protagonistas en una relación maravillosa, que aumenta en intensidad, en relación a lo que acontece a su alrededor, una válvula de escape perfecta ante el horror que la rodea. Y es aquí donde la escritora hace su magia, ya que consigue el equilibrio perfecto, la mezcla homogénea entre thriller y romance, todo junto va formando una simbiosis perfecta que hace que la historia consiga una intensidad brutal. En fin que si buscas una novela impactante, esta lo es sin duda.

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Después de esta novela tan impactante, quería buscar algo más suave, pero se cruzo en mi camino…

“Montañeros, una especie en extinción” de José de la Rosa

Me llamó mucho la atención y después de leer la sinopsis, donde ponía “Los Mountain, una familia de hombres marrulleros, hoscos y salvajes…” ya no tuve ninguna duda, tenía que conocer a estos Señores. Así que a por ella! y debo decir que me lo he pasado genial conociendo a esta familia, en concreto a Jedidiah. Vais a pasar del frío más frío, al calor capaz de derretirlo todo. Yo es que me meto mucho en la historia y os puedo asegurar que he llegado a sentir el frío de esas montañas en mi piel, en algunos momentos tienes la sensación de que estás allí rodeada de un entorno de dureza extrema, pero en contrapartida tienes a estos hombres capaces de derretir hasta le hielo de la Antártida, y debajo de esa capa tan tosca, se esconde un hombre … que tendréis que descubrir leyendo la novela. También hay que destacar que no todo ha sido frío y calor, también hay momentos realmente divertidos, sólo diré poker y “Rompentrañas” y ahí lo dejo.  Y para terminar, es el primero de una serie, así que estoy deseando que lleguen los siguientes!!

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Y para terminar la semana, después de asesinos en serie, hombres montañeros, me apetecía algo más tranquilo.

“Dulce e Irresistible” y “Tierno y Sensible ”  Biología Tal como eres de Andrea Muñoz Majarrez

Dos historias preciosas, con las que he conectado enseguida, dos hermanos que tienen mucho que contar, con una familia muy especial. En “Dulce e Irresistible” tenemos una historia que viene desde la infancia, reencuentros, amores adolescentes, superación y mucho romanticismo, una novela sencilla que se te mete bajo la piel. Y en “Tierno y Sensible” una historia un poco más dura, pero tratada con una dulzura maravillosa que te llega al alma. Son de estas novelas que te dejan un buen sabor de boca, que se te hacen cortas, con una narrativa directa, ágil, que te conecta enseguida con los personajes y sientes que formas parte de ellos. Dos novelas perfectas para terminar la semana.

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Hasta la semana que viene, ¡FELIZ LECTURA!

 

 

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“MALDITO AMORE” Capítulo 1

“MALDITO AMORE” Capítulo 1

 

 

 

 

Cris

 

 

Llevaba tres meses viviendo en Florencia y aún no había encontrado mi sitio. Tenía que volver a buscar un lugar en donde vivir. La casa de okupas en las afueras de la ciudad en la que me alojaba actualmente, empezaba a perder su encanto o igual era yo, que a mis veintiséis años, mi subconsciente me estaba avisando de que debía cambiar de modo de vida. Estaba empezando a notar que necesitaba ciertas comodidades, nada lujoso ni excesivo, simplemente ciertas necesidades básicas. Ya no me parecía divertido no poder disfrutar de una ducha diaria con agua caliente o por lo menos, templadita. Aunque con el tiempo ya había empezado a desarrollar la gran habilidad de lavarme por pequeñas zonas del cuerpo como si el resultado fuese el de haberme pasado horas en una ducha de hidromasaje.

De la luz podía prescindir, o por lo menos eso era lo que decía en mi círculo de amistades para parecer más molona y transgresora, pero el hecho de tener un móvil, con batería (por supuesto), me parecía el mayor avance de la historia después de  la penicilina. Mis compañeros de casa no entendían que yo tuviese un teléfono inalámbrico (así le llamaban aquellos que parecían salidos del Pleistoceno), ¡un móvil!, nuestro enemigo, símbolo del capitalismo y del acuciante materialismo que impera en nuestra sociedad. Pero estos insensibles Nearthentales no eran conscientes de que mi familia estaba a más de mil kilómetros y cada dos días tenía que llamar a mi abuelo Pepe. Sí, a mi abuelo, ¿y qué?, no me juzguéis, cada uno tiene la dependencia emocional que quiere.

 

En fin… Pensando en mis cosas, me dirigía hacía la empresa “Diangelo Creazioni”. Había quedado allí con los demás miembros de la asociación “Animali di Difesa” para ponernos en marcha. La semana anterior nos habían llegado rumores de que en dicha empresa utilizaban pieles de animales y no íbamos a permitir semejante atrocidad porque vale, me gustan el agua caliente y la electricidad, pero a ecologista y animalista no me gana nadie.

Después de diversas reuniones y largas deliberaciones, la asociación decidió presentarse de imprevisto y montarle una emboscada al dueño de la empresa, esperando a que saliese del coche para rociárselo de agua tintada de rojo. Ese tipo de acciones me parecían infantiles y poco efectivas, pero ¿quién era yo para cuestionar la forma de hacer las cosas en la asociación? Era la última mona que había llegado y no tenía voz, y mucho menos, voto; que aunque no lo parezca, a algunos hippies de pro, esto de la democracia les causa urticaria. Que sí, es muy incoherente, pero últimamente yo ya no entendía nada.

Y esas ganas irracionales de querer pertenecer a ese grupo de insensatos, me llevaron a acatar las órdenes de Carlo, el dirigente de la asociación, que me había  encargado la importantísima misión de llevar el tinte rojo.

Y ahí estaba yo, corriendo como si fuese el mismísimo Usain Bolt a menos de cinco minutos para la hora acordada. Fue tan intensa mi carrera que los últimos metros los hice sintiendo que las tripas se me iban a salir por la boca y por los ojos , pero cuál fue mi sorpresa, que al llegar al lugar en donde teníamos que ejecutar el ataque, no había nadie. ¿Me había equivocado de hora?, ¿llegaba tarde? Siempre había sido un poco despistada, pero aunque la puntualidad no era mi fuerte, no solía olvidar una cita. Entre dudas comencé a poner muy nerviosa. Busqué el móvil dentro de mi mochila para ver si tenía algún mensaje o llamada, aunque era algo ilógico ya que los homo sapiens con los que confraternizaba lo único que podían hacer era mandarme señales de humo; pero de repente, vi una luz cegadora que se dirigía hacia mí tan rápido que parecía que iba a atravesar la barrera del sonido. Intenté saltar para no verme arrollada por ella, cuando ¡zas!, la luz se volvió oscuridad.

 

Había sentido un enorme impacto en mi pierna derecha que me hizo saltar por los aires y caer dentro de un contenedor de basura. Por suerte, todo lo que había allí dentro era blandito, aunque nauseabundo. Había pocilgas que olían mejor. Además, noté como algo pringoso, que era incapaz de reconocer en medio de tanta pestilencia, se estaba adhiriendo a mi ropa y mi piel. ¡Puaj! Tenía que hacer esfuerzos sobrehumanos para contener las arcadas. Intenté incorporarme para hacer balance de daños: las extremidades superiores estaban bien salvo algún raspón y las extremidades inferiores respondían adecuadamente. Acerqué mis manos llenas de algo que creía que era tomate, a mi cabeza  en donde empezaba a notar un líquido resbalando por mi frente. «Vírgencita de Pilar, que no sea sangre», recé en silencio. Lo toqué con mis dedos y lo observé. ¡Ufff! Menos mal, expiré alividada, era amarillo y desprendía un olor ácido. Debía de ser mostaza. Tenía la sensación de que me había caído dentro de un perrito caliente gigante.

— ¡Santa Madonna! ¿Estás bien? — oí como una voz profunda se dirigía hacia mí. Alcé la vista para ver quien me estaba hablando y me encontré con los ojos más azules que había visto en mi vida.

— Parece que sí — conseguí decir sin apartar mis ojos de la mirada azul intenso que me observaba presa del pánico.

—¿Te puedes mover?

Afirmé con la cabeza

— Dame la mano que te ayudo a salir — pronunció solícito.

—Espera — le dije mientras limpiaba en los pantalones el tomate que se había quedado impregnado en mi mano. Mi ropa tenía un aspecto deplorable. Estaba llena de trozos de verduras.

Le di mi mano para que me ayudase a levantarme y al ponerme de pie, empecé a resbalarme y soltando la mano del “ojazos azules”, caí de bruces con tan mala suerte, que mi cara fue a parar dentro de una bolsa llena de trozos de fruta podrida. Menos mal que no estaba verde porque el impacto habría sido terrible. «¡Oh no!» me sobresalté. Me asusté al pensar en la posibilidad de que en medio de toda aquella podredumbre hubiese melocotón. Era alérgica y como tocase uno, en cero coma se me ponía la cara como un globo de feria.

— ¿Tienes un pañuelo? — le pregunté al tío de profunda y cautivadora mirada.

— Espera, creo que en el coche llevo toallitas húmedas —  ¿Toallitas?, ¿qué clase de persona llevaba en el coche toallitas? Una de dos: o era un pijo finolis o bien, era padre. Me decanté por la primera opción mientras el señor Ojos Seductores se marchó a buscarlas.

Con las mangas de la camiseta me limpié la cara, para ampliar mi campo de visión y así, ver en donde podía agarrarme y pisar sin resbalar. En una esquina del contenedor había una caja de cartón, hacia allí me dirigí arrastrándome como una serpiente porque más sucia ya no podía estar. Conseguí llegar y con un poco de esfuerzo, logré mi objetivo. ¡Por fin! Volvía a estar de pie.

 

— ¡Has conseguido ponerte de pie! — oí que me decía el adonis de mirada cerúlea detrás de mí. Me giré y ya con los ojos libres de restos de comida, pude ver como esos ojos maravillosos formaban parte de un conjunto impresionante. — Toma, aquí tienes las toallitas. No  sé si te servirán de mucho porque estás hecha un desastre, pero al menos podrás limpiarte la cara.

— Gracias, menos es nada — le respondí ligeramente molesta por su valoración de mi aspecto. Podría haber sido un poco más condescendiente. — Me gustaría ver el aspecto que tendrías tú después de haberte caído dentro de un contenedor y tener trozos de comida por todos lados.

—¡Perdona, mi comentario no ha estado muy acertado!. — se disculpó. Apoya tus manos en mis hombros y te ayudaré a salir.

—Voy ensuciarte el traje —. No quería mancharle pero se lo merecía por haberme llamado desastre.

—No te preocupes, después de todo es lo menos que puedo hacer por ti. Ya llevaré el traje a la tintorería.

Y eso hice. Puse mis manos en sus hombros, él me cogió por la cintura y con un ligero esfuerzo de su parte,  pude salir de aquella ensaladera gigante.

—¿Te duele algo?, ¿quieres que te lleve al hospital? —preguntó amable.

— No, no te preocupes parece que tengo todo en su sitio, con guarnición incorporada — dije sacudiendo trozos de hortalizas, verduras, frutas y demás alimentos de la cadena alimenticia. — ¿Has visto qué ha pasado? He notado un golpe y me he visto volando por los aires —le pregunté desconcertada con lo que acababa de suceder.

— Esto… —dijo avergonzado y con miedo a mi reacción —creo que la culpa la tengo yo.

— ¿Cómo? — ¿Él era el malhechor?

— Salía del parking y cuando me he dado cuenta estabas parada delante. He intentado frenar y esquivarte pero no me ha dado tiempo. Te he golpeado y has saltado por los aires… y bueno el resto ya lo sabes.

«¡La madre que me parió!»el ojazos era mi atropellador.

— Lo siento, de verdad. Me he llevado un susto de muerte cuando te he visto volando por los aires. Me he imaginado lo peor.— Haciendo honor a la verdad, se le veía asustado y muy, muy preocupado.

— ¡Creo que me estoy mareando! — No sabía si había sido por el golpe o por el olor, pero estaba a punto de caer desplomada.

Acercándose, el atropellador de mirada intensa pasó su brazo por mi cintura para que me apoyase.

— Sr. Pietro, ¿Qué ha pasado? — Una mujer, como mínimo madre de “Betty la Fea”, se acercaba hacia nosotros. Supuse que alias “ojazos azules” se llamaba Pietro.

—Un accidente, Antonella, por suerte todo ha quedado en un susto y la señorita no tiene nada roto, sólo está un poco mareada.

—Sí, pero creo que el motivo es este olor asqueroso —pronunció removiendo del aire con la mano delante de su nariz. Piccolina, ¿estás bien?, ¿de verdad? — me preguntó la tal Antonella. — Sr. Pietro vamos a llevarla dentro para que se reponga. Buscaré algo de ropa para que se pueda cambiar y después ya me encargaré de llevarla a su casa.

 

— Disculpa, no te he preguntado el nombre, yo soy Pietro — me dijo alargando su mano el Adonis sin habilidades para la conducción. Menudo momento para presentaciones, pensé yo.

— Cris — le contesté.

—¿Extranjera? — preguntó curioso.

—Sí —respondí mientras asentía con la cabeza.

—Déjame adivinar… — me dijo. ¡Pero este tío es tonto o que le pasa! Estaba yo para adivinanzas.

—Sr. Pietro, ahora no es el momento — Antonella notó mi enfado —Vamos a llevar dentro a la Signorina Cris, ¿me acompañas?

— Gracias —y girándome hacia “ojazos azules”, le solté — Española y mañica para más señas.

 

 

 

 

 

— Perdona Cris, hoy no es mi día —se disculpó avergonzado.

—¡Pues anda que el mío! — ¿De qué se quejaba? Saltaba a la vista y al olfato que yo había sido la peor parada.

— Tienes razón — añadió cabizbajo — De verdad, ¿qué no quieres que te lleve al hospital?.

— No tengo nada roto, estoy un poco magullada, algún que otro raspón y nada más, pero de verdad que os agradecería que me dejáseis ir a un lavabo para poder adecentarme un poco.

— Si claro, te dejo en manos de Antonella. ¿Me puedo ir tranquilo? —Aquel ingrato iba a abandonarme llena de desperdicios orgánicos con una desconocida en las proximidades de la empresa del enemigo.

—¿Perdona? —pregunté incrédula. Aunque aquel hombre fuese el causante de aquella situación, incomprensiblemente, me reconfortaba su compañía.

—Tengo que coger un avión, mañana se casan unos amigos y no me gustaría perderme su boda.

— ¡Ah, así que escurriendo el bulto!— exclamé pensando en alto.

— ¡Santa Madonna! —Aquel hombre cuyas pestañas enmarcaban el mar, no sabía cómo salir de esa situación.

Me eché a reir para quitarle hierro al asunto. No iba a ser la causante de que perdiese un avión aunque hubiese preferido que aquel Fittipaldi italiano recorriese las curvas de mi cuerpo.

—¡Es broma! — dije mientras reía. —Estoy perfectamente y Antonella seguro que que me ayuda a no parecer una sin techo. Acabé la frase guiñándole el ojo derecho como un gesto de complicidad.

—¿De verdad?, no quiero que pienses que soy un desconsiderado —se esforzó por justificarse, —pero es la boda de mis amigos y no quiero perdérmela. Déjale tu teléfono a Antonella y cuándo vuelva te llamo y quedamos un día.

¿Para?,  ¿quedar?, ¿para qué?, ¿cómo?, ¿dónde? Y todas las partículas interrogativas. No sabía a qué venía aquello.

—Pues… — Estaba nervioso y se le notaba. — Por si tienes secuelas, para pagarte la tintorería, ya sabes, ese tipo de cosas.

— Vale, puedes irte tranquilo, ya hablaremos cuando vuelvas y tú también tendrías que llevar tu ropa a la tintorería, hueles que apestas y no creo que exista el transporte porcino aéreo —le dije entre risillas sin ánimo de ofenderle.

Por su cara intuí que le había hecho gracia mi comentario.

—¿Estás segura de que no te has golpeado en la cabeza? — me preguntó sonriendo — Ciao bella —se despidió con galantería.

Y se marchó, momento que aproveché para observar su anatomía. No era de esas que se dejaban llevar por el físico. En teoría yo era de esas que valoraba el interior de las personas, pero ¡a la mierda las teorías irrefutables! , ¡las obras de arte estaban para admirarlas!

— Cris, ¿me acompañas? — Había sido totalmente injusta con Antonella y me había dejado llevar por su aspecto. La caída libre entre kilos de basura había afectado a mis neuronas. Comencé a verla con los ojos libres de prejuicios y pude ver en ella una tristeza infinita que me llegó al alma. Unos ojos carente de vida, vidriosos, una expresión lánguida… no lo sabía. ¿Qué le había pasado a esta mujer?

—Vamos por aquí, allí está la entrada de “Diangelo Creazioni”.

—¿Qué? — ¡Virgencita, virgencita!, iba a entrar en la guarida del enemigo, ¡me temía lo peor!

— Aquí es donde trabajamos, el Señor Pietro es el dueño de la empresa —aclaró orgullosa de su jefe.

¡Había confraternizado con el asesino de animales!, ¡me había hechizado con sus ojazos azules, el muy desgraciado! No sabía lo que le esperaba a la vuelta del bodorrio. ¿Secuelas? Él sí que las iba a tener, ya se podía ir preparando…

Miss Smile

Todos los derechos reservados.

 

¡SORPRESA!

¡SORPRESA!

¡Feliz San Valentín, darlings! Y para celebrarlo por todo lo alto, os comunicamos que Miss Smile está de vuelta, así que coged agenda y apuntad: el miércoles 20 de Febrero del 2019, sale el primer capítulo de “Maldito Amore”, la nueva novela divertida y chispeante que iréis descubriendo cada semana con un nuevo capítulo. Si habéis leído “MALDITO DILUVIO”, no os podéis perder esta loca y trepidante historia. Además, podréis saber más de algunos de sus personajes y descubrir otros nuevos, que estamos seguras que os enamorarán.

¿Os apuntáis a esta nueva aventura???

MIS RECOMENDACIONES

MIS RECOMENDACIONES

¡Hola! otra semana más ya estoy por aquí, y después de las lecturas tan intensas de la semana anterior y con una reseca literaria importante, no conseguía conectar con ninguna historia … hasta que decidí volver a leer una novela, que me sirviese para mitigar la resaca e ilusionarme con una nueva lectura y aposté por:

 

 “Miscelánea” de ANA ÁLVAREZ

Con esta novela descubrí la pluma de Ana Álvarez y a partir de aquí hasta el “infinito y más allá” . Una historia muy divertida, con momentos realmente memorables, una química y atracción brutal entre los protas, con tensión sexual no resuelta épica, diálogos con mucha chispa e ingeniosos. Una comedia romántica con todos los ingredientes para hacerte disfrutar de una lectura vibrante, amena, adictiva, seductora, erótica… y que devoras sin darte cuenta, además de tener las risas aseguradas.

 

¡Misión cumplida! resaca superada y ya preparada para meterme de lleno en una nueva lectura, con mi lista de pendientes interminable, me decanté por una serie de romántica y histórica, llevaba mucho tiempo en contemporánea, creo que ya tocaba y me decidí por:

Damas poderosas I: La duquesa ultrajada. https://www.amazon.es/dp/B07MKVZ86N/ref=cm_sw_em_r_mt_dp_U_sFDvCb2HKKXV2

Damas poderosas II: La condesa despojada. https://www.amazon.es/dp/B07MDP211F/ref=cm_sw_em_r_mt_dp_U_gGDvCbQXC3YK3

Damas poderosas III: La dama envidiada. https://www.amazon.es/dp/B07M6BYMLL/ref=cm_sw_em_r_mt_dp_U_1GDvCb7YHMMMS

de NOA PASCUAL

¡Vaya tres historias!, desde luego no podía haber elegido mejor, para reencontrarme con la romántica-histórica, tres mujeres fuertes que se rebelan ante una sociedad donde las mujeres son meros floreros, así que ya os podéis imaginar lo que les toca vivir y hasta donde están dispuestas a llegar, claro que encontrar pareja, en este caso marido, que sepan apreciar las mujeres que tienen delante, puede ser una empresa harto difícil, pero no imposible o no?

Tres novelas que he devorado sin darme cuenta, ya que tienen lo necesario para tenerte enganchada desde la primera página hasta la última. Tres mujeres Penelope, Abby y Sophie, con las que he reído, he llorado, he sufrido, me he emocionado, os puedo asegurar que ninguna de ellas te dejan indiferente, lo que si puede pasar que una de ellas os llegue más como fue en mi caso, las tres me encantaron, pero Abby me robo literalmente el corazón y me caló muy hondo.

Noa Pascual, me ha sorprendido muy gratamente en su primera incursión en histórica, lógicamente se ha permitido ciertas licencias, que han permitido que las novelas ganasen en intensidad, emoción y sentimientos. Por otro lado, sus novelas siguen teniendo su impronta, mujeres fuertes, emociones a flor de piel y la capacidad que tiene para meterte en la historia y que pierdas al mundo de vista. También le quiero agradecer, la explicación que nos hace al final de cada libro, del tipo de tratamientos que había en la época, han sido muy clarificadores. Y para terminar espero que la autora siga explotando esta vertiente.

Y esto ha sido todo.

La semana que viene más y mejor, ¡FELIZ LECTURA!