La recomendación de Miss Smile

La recomendación de Miss Smile

¡Buenas! Esta semana me he portado muy mal y no he podido leer mucho, me han faltado horas al cabo del día y la lectura ha sido la gran sacrificada, pero lo peor de todo es que me sentía que me faltaba algo y por encima no han parado de llegar nuevos títulos que me iban poniendo los dientes largos y me provocaba un poco de mal humor por no poder desconectar leyendo, pero bueno sacrificando horas de sueño he podido disfrutar de la siguiente lectura.

 

“Churros con chocolate” de Tessa Cooper.

Otra vez mi radar no me ha vuelto a fallar. Desde la primera vez que vi la portada por las redes sociales, sentí “la llamada” (flechazo instantáneo, donde aparece la necesidad de perderte en las páginas del libro en cuestión). Tiene lo necesario para engancharte desde la primera página con un prólogo que te sitúa en la historia y luego el primer capítulo, que no pierde el tiempo y enseguida te conecta con la historia, a simple vista puede parecer que va a ir todo muy rápido, pero nada más lejos de la realidad.

Unos protagonistas, que vas descubriendo poco a poco, con un bagaje emocional importante, muy bien dibujados, que se van abriendo a medida que la historia va avanzando, aunque muchas veces como lector te sientes tan impotente, por no poder entrar dentro de la historia y decirle algo a los personajes, pero es que hay un “secundario” muy potente que no deja avanzar sobretodo a Emma la protagonista y no digo más, porque hay que leer la novela y vivirlo.

Con una narrativa muy depurada que te atrapa y te adentra en un viaje emocional, del que es imposible salir indemne. Una novela muy bien estructurada, que no pierde fuerza sino todo lo contrario, en todo momento eres consciente de esa calma tensa que en cualquier momento puede explotar y vaya si lo hace, aunque puedas estar preparada para ese momento, cuando llega te deja KO. Me ha gustado mucho como la autora ha introducido como se sentía y vivía la historia de amor, Hugo. También tengo que destacar la pluma tan delicada y sensual, que plasma perfectamente sentimientos, emociones, de manera que los haces tuyos.

Una novela de sentimientos, superación, de mochilas emocionales, con un título muy especial (no os dejéis llevar por pensamientos “perversos”). Como percepción personal, me hubiese gustado un final con más “fuegos artificiales” aunque con el epílogo he quedado muy satisfecha, emotivo y precioso. Una novela totalmente recomendable, para disfrutar saboreándola lentamente.

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La semana que viene… descansamos que llega Semana Santa y espero recuperar mi ritmo lector.

¡Feliz lectura!

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“Maldito amore” Capítulo 8

“Maldito amore” Capítulo 8

 

Antonella

 

 

¿Qué me estaba pasando? ¿Por qué no era capaz de pronunciar palabra?, ¿por qué me sudaban las manos y sentía esa presión tan grande en el pecho? Estaba paralizada. ¿Por qué el jefe de Cris se había mostrado tan encantador conmigo? Si yo era un cartel andante que decía con letras luminosas: ¡Hombres, fuera, alejaos de mí!, ¿por qué aquel hombre se había saltado la señal de advertencia? ¡Imprudente, desalmado!

Estaba tan bloqueada que no recuerdo cómo salí de aquella incomodísima situación. Sólo sé que Cris me arrastró lejos de allí y, por fin, pude respirar con normalidad.

Estaba en shock. No entendía lo que acababa de pasar y, afortunadamente, Cris respetó mi silencio y mientras me dirigía maternalmente hacia algún lugar, me dejó sola con mis pensamientos.

Minutos después, no podría asegurar cuántos, llegamos a nuestro destino: un modesto y pequeño restaurante, con apenas ocho mesas cubiertas por los típicos manteles de cuadros rojos y blancos, paredes de piedra, mobiliario de madera oscura y ese inconfundible aroma a pizza casera hecha en horno de leña. Sólo había algo que desentonaba en aquel lugar. Una hermosa mujer con una maravillosa melena cubierta por unas canas llenas de brillo y reflejos plateados, una blusa blanca con el cuello elegantemente levantado y escote ligero, un collar de perlas de tamaños desiguales y unos pendientes dorados del tamaño de una almendra. Bianca parecía no pertenecer a este mundo. Era esa mujer que todas soñamos ser. Bella, sofisticada e inteligente a partes iguales.

Piccolinas,¡qué ganas tenía de veros! —Se levantó para recibirnos y sentí que, poco a poco, salía de mi aturdimiento para volver a la tierra y estar con aquellas mujeres a las que ya consideraba mis amigas.

Segundos después, Cris y yo ya estábamos sentadas mientras el camarero nos servía una copa del vino tinto de la casa que según Bianca era un pecado capital.

—¿Qué tal os ha ido el día? —nos preguntó nuestra vecina con entusiasmo.

—De maravilla —dijo Cris sin dudar.

—Pareces muy contenta, amore. ¿Cuál es la razón de esa maravillosa sonrisa?

—Sé que puede sonar un poco loco, ¿pero alguna vez habéis sentido que conectabais con alguien sin apenas conocerlo?

—Sí, por ejemplo, contigo —pronunció Bianca. —El día que nos quedamos encerradas en el ascensor, supe que nos convertiríamos en buenas amigas.

—Tienes razón. Yo también sentí lo mismo. Pero me refiero a conectar sin haberla visto jamás.

—No te entiendo. —Bianca no sabía a qué locura se refería su joven amiga y mi corazón comenzó a palpitar.

—¿Recordáis que os conté que gracias al generoso donativo de un hombre, iba a poder crear talleres de pintura en la asociación?

Tanto Bianca como yo asentimos y comencé a temerme lo peor.

—Ese hombre se llama Angelo Caruso y por alguna razón, escuchar su voz me resulta adictivo y últimamente sólo sueño con volver a hablar con él —confesó Cris con un brillo en la cara que no había visto jamás. Estaba radiante y feliz.

¡Dios mío! Aquel asunto me iba a estallar en la cara y no iba a poder hacer nada para remediarlo. ¿Qué pasaría cuando Cris se enterase de que su interlocutor era mi jefe?, ¿cómo reaccionaría Pietro cuando supiese que en la asociación a la que había donado una gran cantidad de dinero, trabajaba la chica que había intentado “atacarle” en un par de ocasiones?, ¿qué sucedería cuando se diesen cuenta de que yo sabía toda la verdad y que no les había prevenido de nada? Me sentí terriblemente culpable y una gran sensación de angustia se adueñó de mi pecho.

—Suena misterioso, Cris, ¡me encanta! —dijo Bianca entusiasmada con la noticia. —Es muy emocionante y yo intentaría alargar el misterio —le recomendó nuestra sabia vecina.

Sí, por favor, rogué yo para mis adentros. Cris y Pietro no deberían de saber sus verdaderas identidades hasta que yo encontrase la forma de deshacer este entuerto.

—Y además, también estoy muy contenta porque acabo de presenciar un flechazo.

Oh, oh, oh, saltaron mis alarmas. ¿Aquello iba por mí? Comencé a temblar.

—Lo siento, Antonella. —Mi protegida se disculpó conmigo. —Espero que no te enfades pero es que tengo que contárselo a Bianca. —¿Contarle el qué?, ¿y cómo me iba a enfadar con el ser humano cuya inocencia despertaba la mayor de las ternuras?

—Cuenta, cuenta —la animó nuestra vecina.

—Es que acabo de presentarle mi jefe a Antonella y casi me queman las chispas —dijo Cris en voz baja y con miedo a mi reacción.

—Bueno, no fue para tanto. —Quise restarle importancia a su confesión y no pensar en ella. Bastante tenía ya con el embrollo en el que estaba metida.

—Yo no sé qué habrás sentido tú porque además yo no soy una experta en el amor, pero de lo que sí estoy segura es de que Adriano se habría puesto a tus pies con un simple gesto de tu mano —pronunció Cris mientras nos servían una apetitosa pizza de ricota ahumada, trufa y boletus.

Bianca percibió mi incomodidad con aquella conversación y con la excusa perfecta de tener la comida ya sobre la mesa, cambió de conversación y nos invitó a probar la que, según ella, era la mejor pizza de toda Italia.

Después de un par de horas y un par de pares de copas de vino, volvimos a casa y yo me metí en la cama pensando en cómo deshacer el lío en el que me había metido, y de pronto, la imagen de Adriano se adueño de mi mente y sin poder sacarlo de mi cabeza, me quedé dormida.

A la mañana siguiente me levanté con energía renovadas y más animada. Ya no me angustiaba el sentimiento de culpabilidad y estaba enfocada en la búsqueda de soluciones. Me buscaría una aliada.

—Maggie, necesito hablar contigo, es muy importante —le dije en cuanto entró a la empresa.

—Dime, ¿qué sucede?

—Aquí no puedo contártelo —le dije en voz baja y ella entendió al instante que Pietro no podía enterarse.

—He quedado con Gigi para comer en el parque, pero puedo anularlo y comemos juntas.

—No, no te preocupes, necesito ayuda y tres mentes piensan mejor que dos.

—Vale, pues a la una nos vemos abajo.

La mañana se me hizo eterna porque no veía el momento de arreglar esa situación. Además, Pietro estaba exultante y no dejaba de hablar de la fiesta que iba a dar a la asociación, a la que quería que fuésemos Maggie, Gigi, Noah y yo.

Al mediodía, Gigi nos estaba esperando abajo con una bolsa llena de refrescos y un montón de sandwiches porque no sabía cuál nos gustaría y juntas buscamos un sitio en el que montar nuestro picnic improvisado.

—¿Qué sucede, Antonella?, ¿qué te tiene tan preocupada? —me preguntó Gigi en cuanto nos sentamos sobre la hierba.

—¿No habéis visto a Pietro más contento de lo habitual?

—Sí —respondió Maggie. —Es por eso del taller de pintura de la ONG con la que colabora y creo que hay una chica de por medio.

—Pues ahí está el problema.

—No te entiendo, ¿por qué una chica que no conoce y que trabaja en una ONG va a ser un problema?

—Hace unos meses una asociación animalista la tomó con nuestra empresa y utilizó a una pobre chica que se sentía perdida y desorientada, para que llevase la voz cantante y encabezase determinadas acciones contra nosotros. Nada importante, unas simples pintaditas sin importancia. Pero la pobre chica, que tiene menos maldad que un cervatillo, fracasó en sus intentos y tuvo un par de encontronazos con Pietro que quería denunciarla. Y bueno, la verdad es que Cris, que es así como se llama, me enterneció tanto que no sólo la defendí, sino que hice todo lo posible para alejarla de esa asociación que no le aportaba nada bueno. Ahora vive en mi casa y yo misma la animé a trabajar en la ONG “Buscadores de sonrisas”.

Maggie y Gigi me miraban asombradas y me escuchaban sin pronunciar palabra.

—La cuestión es que días antes yo también había animado a Pietro a colaborar con esa ONG y él, como no quería que su apellido le trajese problemas, lo hizo con un nombre falso, Angelo Caruso. Y no sé, yo no le hice queriendo y os juro que no había pensado en las consecuencias, simplemente quise ayudarles a los dos, pero por alguna razón inexplicable han conectado y cuando se enteren de quién es quién, va a ser una auténtica catástrofe.

—Y esa chica, ¿siente algo por Angelo Caruso? —preguntó Gigi intrigada.

—Sí. Ayer mismo nos confesó a mí y a otra amiga que sólo soñaba con volver a hablar con él.

—Interesante —pronunció Maggie misteriosa.

—Sí, interesante —le respondió Gigi.

—Chicas, centraos, esto no es para nada interesante. Cuando se enteré Pietro de que Cris es la chica del teléfono ya me puedo ir buscando otro trabajo —les dije para que volviesen a ponerse en situación.

—Necesitamos más tiempo —dijo Maggie como si estuviese tramando algo. —Necesitamos más tiempo para comprobar si esa conexión que ambos sienten va más allá. Aún es pronto para que descubran sus identidades.

—Eso va a ser la imposible. La asociación da una fiesta para celebrar la inauguración de los talleres de pintura y Pietro es el invitado de honor.

—Pues nuestra misión es hacer que no coincidan —dijo Maggie como si fuese el mismísimo Hannibal del Equipo A.

—Va a ser imposible —dije con una gran dosis de realismo.

—No, a mí no hay plan que se me resista —pronunció en modo teatral, mientras Gigi asentía y secundaba su plan.

Aquellas chicas eran unas insensatas y yo ya podía oler el drama. Sólo me quedaba rezar y esperar que sucediese un milagro.

 

LAS RECOMENDACIONES DE MISS SMILE

LAS RECOMENDACIONES DE MISS SMILE

Buenassss!! otra semana más el tiempo pasa que vuela y más cuando tienes tantas cosas que hacer, que no tienes tiempo para nada y en esta ocasión se ha resentido mucho la lectura, espero que la semana que viene, recupere un poco mi vida y tenga más tiempo para leer.

Empezamos la semana con una historia, de una autora muy especial para mi desde que me enamoro con uno de sus protagonista…

 

“Empezando de cero” de Mencía Yano

Si algo me gusta de esta escritora es que sus historias son muy realistas, con protagonistas muy reales, con los que siempre es fácil empatizar. En esta ocasión la novela transcurre en una aldea gallega y para los que las conocemos, la escritora ha sabido plasmar su esencia, su ritmo, el trato entre los aldeanos, en todo momento tienes la sensación de que estás allí y que formas parte del grupo de amigos y de los que no lo son tanto. Una historia de amor con giros sorprendentes y como nos tiene acostumbrados la autora, a momentos eróticos de los de “combustión espontánea”. Esta autora es el claro ejemplo de que en las novelas eróticas, los protagonistas pueden ser gente corriente y no por ello la historia pierde intensidad. En fin si os apetece perderos en una aldea preciosa, pero con unos habitantes muy “hot”, esta es vuestra historia.

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Y ahora tocaba elegir lectura y os puedo decir que el cansancio no es buen consejero, con casi más de cien títulos en mi kindle más la novedades del momento, no encontrar que leer, es como cuando abres el armario de la ropa y no cabe una prenda más y dices que no tienes nada que ponerte, jajaja. En fin a lo que iba, no conseguía conectar con nada, hasta que di con una historia que me fue enganchando poco a poco, y …

“Tus cuatro deseos” de Davinia Palacios

Como he dicho antes, fue una novela que me fue enganchando poco a poco, hasta que que quedé abducida y eso que el protagonista en mas de una ocasión, me ha sacado de mis casillas, que ganas de poder entrar en el libro y zarandearlo un poquito para que… tendréis que leerlo para que lo viváis en vuestras propias carnes jajaja. Soy muy fan, de las historias con protagonistas que me hacen hervir la sangre y no sólo para bien, es una señal inequívoca de la novela se te ha metido bajo la piel. Una novela con un inicio impactante, con unos secundarios muy potentes que también tienen sus propias historias, emociones a flor de piel, sentimientos de todo tipo, momentos divertidos que dan frescura a la historia, una narrativa muy fluida que te atrapa, y los protagonistas muy bien definidos. Es lo primero que leo de esta escritora y me ha dejado muy buen sabor de boca, habrá que seguirla de cerca.

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Esta semana las recomendaciones han quedado un poco cortitas, las semana que viene espero que haya más y mejor. ¡Feliz Lectura!

 

“MALDITO AMORE” Capitulo 7

“MALDITO AMORE” Capitulo 7

 

 

Cris

 

 

Mi nueva vida iba viento en popa: trabajo, casa, amigas… todo comenzaba a fluir. Desde el primer día sentí conexión con Antonella. Había una buena energía entre nosotras y aunque aún no se había abierto del todo conmigo, esperaba que eso cambiase con el tiempo, además, sabía que contaba con la ayuda de Bianca, que nos había acogido bajo su ala y en cuanto podía nos mimaba, animaba y había instaurado los “Miércoles de Glamour”. Ese día quedábamos en su casa para cenar y ella aprovechaba para darnos lecciones de belleza y protocolo de lo más chic. Yo aún no entendía muy bien el concepto y estaba saturada de tanta información de cuidados femeninos (mi madre se había saltado esa clase conmigo porque cuando me hice las rastas me dio por perdida), pero tanto Antonella como yo la veíamos tan ilusionada que la dejábamos hacer. Bianca era una maestra maravillosa y yo sólo con escuchar su dulzura mezclada con grandes dosis de sabiduría y sofisticación me sentía una auténtica privilegiada.  Sin embargo, estábamos resultando ser unas alumnas poco aplicadas y aunque ella le ponía muchísimo empeño, los avances eran mínimos, sobre todo en mí. Antonella, por lo menos, había pasado del “moño lifting” de la señorita Rontemeyer,  a la “coleta lifting”, lo que le daba un aspecto un poco más juvenil. Se estiraba tanto el pelo que la piel le quedaba tersa y lisa, y aunque debía rondar los cuarenta y cinco años, no tenía ni una pata de gallo. Y yo me preguntaba: ¿a quién se le habría ocurrido ponerle ese nombre tan horrible a unas arrugas? ¿Pata de gallo? ¿Y por qué no raíz de alcornoque o falla de San Andrés? Me parecía fatal que se utilizase la parte del cuerpo de una ave tan bonita para describir a “esas pequeñas hijas de puta que te recuerdan cada día el paso del tiempo” (descripción exacta made in Bianca.

En cuanto a mí, había pasado de Lobezno a Barbie “legs”. Yo creía que tenía poco vello, pero en cuanto llegué al centro de estética, la estirada que me atendió, fue a buscar a sus compañeras para que conociesen a la hija de Logan, alías “Lobezno”. Me sentí como un mono de feria o la mujer barbuda del circo, bueno… la mujer peluda. ¡Cuánto razón tenía Bianca! estaba descatalogada total. Al final entró la encargada, riñó severamente a sus compañeras por su falta de tacto y de discreción, las echó fuera y se quedó a solas conmigo.

─ Signorina, siento mucho el lamentable comportamiento de mis compañeras. Si quiere puede poner una queja en el libro de reclamaciones, a partir de ahora la atenderé yo ─me dijo amablemente.

─ Sra. Pascale, ─así ponía en el pequeño cuadradito que colgaba de su batín fucsia, ─no se preocupe, estoy aquí para solucionarlo. Aunque si le digo la verdad, este vello lleva conmigo toda la vida, protegiéndome del frío, viviendo mil y una aventuras y lo echaré de menos.

La Sra. Pascale me miró con sorpresa y poco a poco se le fue dibujando una sonrisa que acabó en una sonora carcajada.

─ ¡Venga! Manos a la obra, que hay mucho que hacer. Una pregunta Signorina Cris, ¿allí abajo que hacemos? ─ dijo señalando mis partes íntimas.

¡Virgen del Pilar! Pretendía dejar “mi jardín” sin césped. ¿No decían que donde había pelo había alegría? Se ve que ahora era casi delito tener el bosque frondoso. Esto del glamour llegaba a lugares insospechados. Hasta los hombres también se habían pasado a la desforestación. ¡Diosss mío! Pero las sorpresas no acabaron aquí, ya que la Sra. Pascale muy solícita, procedió a traerme un catálogo con los looks más comunes para las zonas íntimas, ¡Jodo! Había verdaderas obras de arte, pero el que más triunfaba era el estilo Hollywood: ¡todo fuera!. Después de mucho deliberar y descartar mi adorado look salvaje , me decanté por el estilo Europeo, que consistía en dejar un poco de vello y lo demás fuera. Ahora que ya empezaba el buen tiempo me vendría bien, aligerar un poco, me dije para autoconvencerme.

Y hoy, por fin, era miércoles de glamour. En esta ocasión habíamos decidido salir a cenar fuera, pero a un sitio normalito, con el objetivo de salir un rato y airearnos. Ya habría tiempo para ir a un restaurante de lujo y poner en práctica todo lo aprendido. Pero antes de nuestra velada nocturna, me tocaba disfrutar de otra maravillosa jornada de trabajo en la asociación.

El día no podía haber despertado mejor. Lucía un sol radiante, que invitaba a salir a la calle, pasear y comerse el mundo. Decidí ir andando a mi trabajo para disfrutar de ese precioso y caluroso día, y aunque no tenía prisa, estaba deseando llegar. Desde que el señor Caruso se había implicado en el taller de pintura, todo se estaba materializando a una velocidad de vértigo. Teníamos el dinero gracias a su desinteresada donación y lo único que me pedía a cambio, era que puntualmente le fuese informando de los avances. Y yo, que soy muy obediente, cumplía con su petición a la perfección, además, estaba deseando tener algo que contarle para poder seguir hablando con él. Y hoy estaba de suerte porque tenía que darle una fantástica noticia.

Llegué a la entrada de “Buscadores de sonrisas” donde me esperaba mi compañero de fatigas, Luca. Desde que nos presentaron y nos dijeron que íbamos a trabajar juntos, se creó una especie de complicidad bestial. Luca era guapísimo, con un corazón que no le cabía en el pecho y muy maduro para sus veintidós años. La vida no le había tratado especialmente bien, pero no por eso dejaba de sonreír y comerse la vida a bocados. Había encontrado en él un hermano pequeño, que me seguía a todas partes y  hacíamos un tándem increíble.

— ¡Buenos días, sister!, ¡qué contenta vienes hoy! ¿por qué, será? —dijo con un cierto retintín.

— ¿Qué pasa bro? hoy nos hemos levantado graciosillo.

— Como cada día, pero hoy tienes que hacer una llamadita muy especial, ¿eh? — me dijo con entre risas.

— Shhhhsss, no grites, qué te puede oír alguien — le dije yo poniendo un dedo sobre mis labios.

—Tranquila, tu secreto está a salvo conmigo, no diré nada a no ser que…

—¡Cómo digas algo, aviso a las abuelas de apoyo, para que hoy coman con nosotros !— le amenacé yo en broma. Había un grupito de abuelas a las que denominábamos “las intensas” porque no había quién las aguantara más de veinte minutos seguidos.

—¡Eres cruel, hermana!, mantendré mi boca cerrada porque no imagino peor castigo .

—¿Por qué si a ti te gustan maduritas?

— Maduritas si, pero no caducas, arrugadas como unas pasas y con una verborrea incontrolable.

—Venga toy boy, entremos que tengo que hacer la lla-ma-da.

Estaba nerviosa y me moría por hacer esa llamada, y sin más, entramos, saludamos a todo el mundo y nos dirigimos a nuestro puesto de trabajo. Adriano, ya estaba en su oficina y levantando la mano, nos saludó.

— Cris, recuerda que tienes que llamar al Sr. Caruso, para invitarlo a la inauguración del taller de pintura — me recordó Adriano gritando desde su oficina.

— Buenos días, Adriano — le saludé yo — Es lo primero que voy hacer ─por supuestísimo.

— ¡Qué gracioso Adriano!, pensaba que te ibas a olvidar —dijo Luca entre dientes controlando sus ganas de reírse a carcajadas.

Le saqué la lengua y me fui hacer esa llamada.

Sonaron de tres tonos.

— ¡Buongiorno, Signorina Vera! — dijo el Sr. Caruso. Se dirigía a mi por mi apellido, aunque tenía la sensación de que él creía que ese era mi nombre.

— ¡Buongiorno, Sr. Caruso! — Notaba como mis mejillas estaban ardiendo. Estaba roja como un tomate y para colmo, Luca no paraba de reírse. Algún día me vengaría de él y sería una venganza muy pero que muy dulce.

¿Qué tal? Hacía días que no hablábamos y espero que hoy tengas muchas novedades que contarme.

— Por supuesto, estos días hemos estado muy ocupados, pero por fin ya le puedo decir que lo tenemos todo preparado para empezar el taller y estoy tan emocionada y feliz…

Me alegra oírte tan entusiasmada, eres un regalo para mis oídos. Acabo de salir de una reunión que francamente ha sido horrible, así que por favor te pido, que me alegres lo que queda de mañana.

— Espero conseguirlo, Sr…

Vera, creo que después de varias llamadas podrías llamarme por mi nombre — me interrumpió y ahora ya tenía la certeza de que pensaba que mi apellido era mi nombre, no quise sacarle de su error, por que tanto en el colegio como en el instituto me había llamado así y me gustaba, me traía buenos recuerdos.

— Lo haría encantada, pero desconozco tu nombre.

Me llamo Pi… Angelo.

— ¿PiAngelo? Nunca había oído este nombre.

Es Angelo, disculpa es que tenía por aquí una mosca revoloteando y me he despistado.

— Las moscas pueden ser muy molestas ─dije con una sonrisa imaginándome a un hombre super fuerte y varonil siendo acosado por una insignificante mosquita. ─¿Por dónde íbamos, Angelo? — Me encantaba su nombre. Angelo, Angelo, Angelo,… no podía dejar de repetirlo mentalmente.

— Tenías que alegrarme la mañana, pececillo.

— ¿Pececillo? —Nunca nadie me había llamado así. Era raro pero encantador.

Disculpa otra vez, la mosca …

— ¡Qué mosca más inoportuna! ─volví a sonreír. ─Te quería comentar que ya está todo en marcha. El próximo 8 de abril empiezan los talleres y Adriano ha tenido la brillante idea de hacer una fiesta de inauguración y como tú eres el mecenas, nos encantaría que pudieses venir, para agradecértelo de alguna manera. Puedes venir acompañado, por supuesto, de tu novia o de quien quieras — ¡Madre mía! estaba alucinada por mi atrevimiento pero tenía que saber si tenía pareja. Sólo de ese modo podría continuar soñando con Angelo y su voz seductora. Así que inspire profundamente y con los dedos cruzados y los ojos cerrados con los párpados muy apretados como si estuviese rezando, esperé su respuesta.

Será todo un honor, pero preferiría que nadie supiese de colaboración. Asistiré, pero como un colaborador más y lo haré ─hizo una ligera pausa ─solo.

Por fin pude soltar el aire y respirar de alivio ¡No tenía pareja!

— Puedes venir acompañado de algún familiar o amigo…

Continuamos hablando conociéndonos más y cuanto más lo conocía telefónicamente más me gustaba ¿Se podía enamorar una persona sólo escuchando una voz sensual de un hombre llamado Angelo? Tenía que hablarlo con mis “chicas glamourosas”. Todo esto era nuevo para mi. Necesitaba la sabiduría de Bianca y el realismo de Antonella. Después de casi dos horas hablando con él, quedamos para el día de la inauguración. me había dejado con el corazón tan contento, que si estornudaba salía confeti.

El día transcurrió dentro de la normalidad, suerte que Luca había tenido que salir, que sino se habría estado todo el día riéndose de mi cara de pánfila y de los suspiros que me sobrevenían sin poder hacer nada para controlarlos. Estaba ante una ataque de “enamoraditis aguditis”.

La jornada laboral llegó a su fin y estaba deseando ir de cena con mis chica. Mientras esperaba a Antonella, que tenía que pasar a recogerme, me entretuve charlando con Adriano. Por lo poco que le había sonsacado, estaba divorciado y no tenía hijos. Era un madurito muy atractivo y tenía a todas las abuelas revolucionadas y ¡no era para menos!, ¡era todo un pivonazo!.

— Entonces, ¿el señor Caruso vendrá a la fiesta de inauguración? —me preguntó Adriano

— Sí, vendrá él acompañado de algunos de sus amigos, pero quiere pasar desapercibido, no quiere que comentemos que él es quien ha puesto el dinero.

—¡Cris!

Oí que me llamaban y al girarme vi que era Antonella quien se acercaba a nosotros.

— Hola Antonella, ven que te presento a mi jefe — le dije para que entrase al hall de la asociación.

— Adriano, ella es mi maravillosa compañera de piso y amiga, Antonella — le dije a mi jefe, mientras él, para mi asombro, cogía la mano de Antonella y se la acercaba a los labios para darle un sensual beso.

— Es un enorme placer conocer a tan bella dama — dijo Adriano con grandes dosis de seducción y sin apartar la mirada de Antonella.

La pobre era incapaz de articular palabra. Era la primera vez que veía a Antonella titubear, ¡era humana!

—Esto … — intentó decir Antonella —el placer es mío — acabó de decir casi sin voz

¡Ay, virgencita del Pilar! Acababa de ser testigo de un flechazo instantáneo, directo y tan bonito. ¡Hacían una pareja espectacular! ¿Sería capaz Adriano, de conseguir que la sonrisa de Antonella le llegase a los ojos ?

 

Miss Smile

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