“MALDITO AMORE” Capitulo 7

“MALDITO AMORE” Capitulo 7

 

 

Cris

 

 

Mi nueva vida iba viento en popa: trabajo, casa, amigas… todo comenzaba a fluir. Desde el primer día sentí conexión con Antonella. Había una buena energía entre nosotras y aunque aún no se había abierto del todo conmigo, esperaba que eso cambiase con el tiempo, además, sabía que contaba con la ayuda de Bianca, que nos había acogido bajo su ala y en cuanto podía nos mimaba, animaba y había instaurado los “Miércoles de Glamour”. Ese día quedábamos en su casa para cenar y ella aprovechaba para darnos lecciones de belleza y protocolo de lo más chic. Yo aún no entendía muy bien el concepto y estaba saturada de tanta información de cuidados femeninos (mi madre se había saltado esa clase conmigo porque cuando me hice las rastas me dio por perdida), pero tanto Antonella como yo la veíamos tan ilusionada que la dejábamos hacer. Bianca era una maestra maravillosa y yo sólo con escuchar su dulzura mezclada con grandes dosis de sabiduría y sofisticación me sentía una auténtica privilegiada.  Sin embargo, estábamos resultando ser unas alumnas poco aplicadas y aunque ella le ponía muchísimo empeño, los avances eran mínimos, sobre todo en mí. Antonella, por lo menos, había pasado del “moño lifting” de la señorita Rontemeyer,  a la “coleta lifting”, lo que le daba un aspecto un poco más juvenil. Se estiraba tanto el pelo que la piel le quedaba tersa y lisa, y aunque debía rondar los cuarenta y cinco años, no tenía ni una pata de gallo. Y yo me preguntaba: ¿a quién se le habría ocurrido ponerle ese nombre tan horrible a unas arrugas? ¿Pata de gallo? ¿Y por qué no raíz de alcornoque o falla de San Andrés? Me parecía fatal que se utilizase la parte del cuerpo de una ave tan bonita para describir a “esas pequeñas hijas de puta que te recuerdan cada día el paso del tiempo” (descripción exacta made in Bianca.

En cuanto a mí, había pasado de Lobezno a Barbie “legs”. Yo creía que tenía poco vello, pero en cuanto llegué al centro de estética, la estirada que me atendió, fue a buscar a sus compañeras para que conociesen a la hija de Logan, alías “Lobezno”. Me sentí como un mono de feria o la mujer barbuda del circo, bueno… la mujer peluda. ¡Cuánto razón tenía Bianca! estaba descatalogada total. Al final entró la encargada, riñó severamente a sus compañeras por su falta de tacto y de discreción, las echó fuera y se quedó a solas conmigo.

─ Signorina, siento mucho el lamentable comportamiento de mis compañeras. Si quiere puede poner una queja en el libro de reclamaciones, a partir de ahora la atenderé yo ─me dijo amablemente.

─ Sra. Pascale, ─así ponía en el pequeño cuadradito que colgaba de su batín fucsia, ─no se preocupe, estoy aquí para solucionarlo. Aunque si le digo la verdad, este vello lleva conmigo toda la vida, protegiéndome del frío, viviendo mil y una aventuras y lo echaré de menos.

La Sra. Pascale me miró con sorpresa y poco a poco se le fue dibujando una sonrisa que acabó en una sonora carcajada.

─ ¡Venga! Manos a la obra, que hay mucho que hacer. Una pregunta Signorina Cris, ¿allí abajo que hacemos? ─ dijo señalando mis partes íntimas.

¡Virgen del Pilar! Pretendía dejar “mi jardín” sin césped. ¿No decían que donde había pelo había alegría? Se ve que ahora era casi delito tener el bosque frondoso. Esto del glamour llegaba a lugares insospechados. Hasta los hombres también se habían pasado a la desforestación. ¡Diosss mío! Pero las sorpresas no acabaron aquí, ya que la Sra. Pascale muy solícita, procedió a traerme un catálogo con los looks más comunes para las zonas íntimas, ¡Jodo! Había verdaderas obras de arte, pero el que más triunfaba era el estilo Hollywood: ¡todo fuera!. Después de mucho deliberar y descartar mi adorado look salvaje , me decanté por el estilo Europeo, que consistía en dejar un poco de vello y lo demás fuera. Ahora que ya empezaba el buen tiempo me vendría bien, aligerar un poco, me dije para autoconvencerme.

Y hoy, por fin, era miércoles de glamour. En esta ocasión habíamos decidido salir a cenar fuera, pero a un sitio normalito, con el objetivo de salir un rato y airearnos. Ya habría tiempo para ir a un restaurante de lujo y poner en práctica todo lo aprendido. Pero antes de nuestra velada nocturna, me tocaba disfrutar de otra maravillosa jornada de trabajo en la asociación.

El día no podía haber despertado mejor. Lucía un sol radiante, que invitaba a salir a la calle, pasear y comerse el mundo. Decidí ir andando a mi trabajo para disfrutar de ese precioso y caluroso día, y aunque no tenía prisa, estaba deseando llegar. Desde que el señor Caruso se había implicado en el taller de pintura, todo se estaba materializando a una velocidad de vértigo. Teníamos el dinero gracias a su desinteresada donación y lo único que me pedía a cambio, era que puntualmente le fuese informando de los avances. Y yo, que soy muy obediente, cumplía con su petición a la perfección, además, estaba deseando tener algo que contarle para poder seguir hablando con él. Y hoy estaba de suerte porque tenía que darle una fantástica noticia.

Llegué a la entrada de “Buscadores de sonrisas” donde me esperaba mi compañero de fatigas, Luca. Desde que nos presentaron y nos dijeron que íbamos a trabajar juntos, se creó una especie de complicidad bestial. Luca era guapísimo, con un corazón que no le cabía en el pecho y muy maduro para sus veintidós años. La vida no le había tratado especialmente bien, pero no por eso dejaba de sonreír y comerse la vida a bocados. Había encontrado en él un hermano pequeño, que me seguía a todas partes y  hacíamos un tándem increíble.

— ¡Buenos días, sister!, ¡qué contenta vienes hoy! ¿por qué, será? —dijo con un cierto retintín.

— ¿Qué pasa bro? hoy nos hemos levantado graciosillo.

— Como cada día, pero hoy tienes que hacer una llamadita muy especial, ¿eh? — me dijo con entre risas.

— Shhhhsss, no grites, qué te puede oír alguien — le dije yo poniendo un dedo sobre mis labios.

—Tranquila, tu secreto está a salvo conmigo, no diré nada a no ser que…

—¡Cómo digas algo, aviso a las abuelas de apoyo, para que hoy coman con nosotros !— le amenacé yo en broma. Había un grupito de abuelas a las que denominábamos “las intensas” porque no había quién las aguantara más de veinte minutos seguidos.

—¡Eres cruel, hermana!, mantendré mi boca cerrada porque no imagino peor castigo .

—¿Por qué si a ti te gustan maduritas?

— Maduritas si, pero no caducas, arrugadas como unas pasas y con una verborrea incontrolable.

—Venga toy boy, entremos que tengo que hacer la lla-ma-da.

Estaba nerviosa y me moría por hacer esa llamada, y sin más, entramos, saludamos a todo el mundo y nos dirigimos a nuestro puesto de trabajo. Adriano, ya estaba en su oficina y levantando la mano, nos saludó.

— Cris, recuerda que tienes que llamar al Sr. Caruso, para invitarlo a la inauguración del taller de pintura — me recordó Adriano gritando desde su oficina.

— Buenos días, Adriano — le saludé yo — Es lo primero que voy hacer ─por supuestísimo.

— ¡Qué gracioso Adriano!, pensaba que te ibas a olvidar —dijo Luca entre dientes controlando sus ganas de reírse a carcajadas.

Le saqué la lengua y me fui hacer esa llamada.

Sonaron de tres tonos.

— ¡Buongiorno, Signorina Vera! — dijo el Sr. Caruso. Se dirigía a mi por mi apellido, aunque tenía la sensación de que él creía que ese era mi nombre.

— ¡Buongiorno, Sr. Caruso! — Notaba como mis mejillas estaban ardiendo. Estaba roja como un tomate y para colmo, Luca no paraba de reírse. Algún día me vengaría de él y sería una venganza muy pero que muy dulce.

¿Qué tal? Hacía días que no hablábamos y espero que hoy tengas muchas novedades que contarme.

— Por supuesto, estos días hemos estado muy ocupados, pero por fin ya le puedo decir que lo tenemos todo preparado para empezar el taller y estoy tan emocionada y feliz…

Me alegra oírte tan entusiasmada, eres un regalo para mis oídos. Acabo de salir de una reunión que francamente ha sido horrible, así que por favor te pido, que me alegres lo que queda de mañana.

— Espero conseguirlo, Sr…

Vera, creo que después de varias llamadas podrías llamarme por mi nombre — me interrumpió y ahora ya tenía la certeza de que pensaba que mi apellido era mi nombre, no quise sacarle de su error, por que tanto en el colegio como en el instituto me había llamado así y me gustaba, me traía buenos recuerdos.

— Lo haría encantada, pero desconozco tu nombre.

Me llamo Pi… Angelo.

— ¿PiAngelo? Nunca había oído este nombre.

Es Angelo, disculpa es que tenía por aquí una mosca revoloteando y me he despistado.

— Las moscas pueden ser muy molestas ─dije con una sonrisa imaginándome a un hombre super fuerte y varonil siendo acosado por una insignificante mosquita. ─¿Por dónde íbamos, Angelo? — Me encantaba su nombre. Angelo, Angelo, Angelo,… no podía dejar de repetirlo mentalmente.

— Tenías que alegrarme la mañana, pececillo.

— ¿Pececillo? —Nunca nadie me había llamado así. Era raro pero encantador.

Disculpa otra vez, la mosca …

— ¡Qué mosca más inoportuna! ─volví a sonreír. ─Te quería comentar que ya está todo en marcha. El próximo 8 de abril empiezan los talleres y Adriano ha tenido la brillante idea de hacer una fiesta de inauguración y como tú eres el mecenas, nos encantaría que pudieses venir, para agradecértelo de alguna manera. Puedes venir acompañado, por supuesto, de tu novia o de quien quieras — ¡Madre mía! estaba alucinada por mi atrevimiento pero tenía que saber si tenía pareja. Sólo de ese modo podría continuar soñando con Angelo y su voz seductora. Así que inspire profundamente y con los dedos cruzados y los ojos cerrados con los párpados muy apretados como si estuviese rezando, esperé su respuesta.

Será todo un honor, pero preferiría que nadie supiese de colaboración. Asistiré, pero como un colaborador más y lo haré ─hizo una ligera pausa ─solo.

Por fin pude soltar el aire y respirar de alivio ¡No tenía pareja!

— Puedes venir acompañado de algún familiar o amigo…

Continuamos hablando conociéndonos más y cuanto más lo conocía telefónicamente más me gustaba ¿Se podía enamorar una persona sólo escuchando una voz sensual de un hombre llamado Angelo? Tenía que hablarlo con mis “chicas glamourosas”. Todo esto era nuevo para mi. Necesitaba la sabiduría de Bianca y el realismo de Antonella. Después de casi dos horas hablando con él, quedamos para el día de la inauguración. me había dejado con el corazón tan contento, que si estornudaba salía confeti.

El día transcurrió dentro de la normalidad, suerte que Luca había tenido que salir, que sino se habría estado todo el día riéndose de mi cara de pánfila y de los suspiros que me sobrevenían sin poder hacer nada para controlarlos. Estaba ante una ataque de “enamoraditis aguditis”.

La jornada laboral llegó a su fin y estaba deseando ir de cena con mis chica. Mientras esperaba a Antonella, que tenía que pasar a recogerme, me entretuve charlando con Adriano. Por lo poco que le había sonsacado, estaba divorciado y no tenía hijos. Era un madurito muy atractivo y tenía a todas las abuelas revolucionadas y ¡no era para menos!, ¡era todo un pivonazo!.

— Entonces, ¿el señor Caruso vendrá a la fiesta de inauguración? —me preguntó Adriano

— Sí, vendrá él acompañado de algunos de sus amigos, pero quiere pasar desapercibido, no quiere que comentemos que él es quien ha puesto el dinero.

—¡Cris!

Oí que me llamaban y al girarme vi que era Antonella quien se acercaba a nosotros.

— Hola Antonella, ven que te presento a mi jefe — le dije para que entrase al hall de la asociación.

— Adriano, ella es mi maravillosa compañera de piso y amiga, Antonella — le dije a mi jefe, mientras él, para mi asombro, cogía la mano de Antonella y se la acercaba a los labios para darle un sensual beso.

— Es un enorme placer conocer a tan bella dama — dijo Adriano con grandes dosis de seducción y sin apartar la mirada de Antonella.

La pobre era incapaz de articular palabra. Era la primera vez que veía a Antonella titubear, ¡era humana!

—Esto … — intentó decir Antonella —el placer es mío — acabó de decir casi sin voz

¡Ay, virgencita del Pilar! Acababa de ser testigo de un flechazo instantáneo, directo y tan bonito. ¡Hacían una pareja espectacular! ¿Sería capaz Adriano, de conseguir que la sonrisa de Antonella le llegase a los ojos ?

 

Miss Smile

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