LAS RECOMENDACIONES DE MISS SMILE

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¡OMG! que semana más completa y llena de estrenos, así no hay manera de aligerar el kindle, es un no parar y ¡claro! todos tan apetecibles, que creo que me van a contratar como extra en una película de zombies, consecuencia de dormir poco, jajaja. En fin, vamos a por el primero de la semana, una novela que le tenía muchas ganas, además de ser de una escritora que he seguido desde sus inicios y cada vez me engancha más a sus historias.

 

“La noche que bailamos juntos” de Laura Maqueda

Sencillamente maravillosa, con unos protagonistas muy potentes, una historia muy potente, unos secundarios también muy potentes y una pluma adictiva que tiene duende, que te seduce, te atrapa y no te deja hasta el final. Con un ritmo trepidante, que va siempre hacia arriba sin decaer, gracias a giros sorpresivos que te dejan en “ko técnico”. Una trama muy bien hilvanada, llena de detalles y matices, aportando calidad a la historia. Pero sin duda alguna lo mejor de la novela, es la forma que tiene la autora de acercarte los personajes, mostrarte como son, que los sientas tuyos, que rías con ellos, llores… que te emociones y que formes parte de la historia, una sensación que pocos consiguen.

 

Después de tantas emociones y la resaca literaria correspondiente, costaba encontrar nueva lectura, perooooo llegó Lara Beli, para rescatarme, con…

“Un plan perfecto” de Lara Beli

Una novela que en un principio parecía una cosa, para revelarse en una historia increíblemente … creo que mejor es que lo descubráis, por que merece la pena y mucho. Lara Beli, tiene una forma muy peculiar de atraparte en sus novelas, con un ritmo diferente, cuando la estás leyendo tienes esa sensación como cuando vas en un barco, que te mueves pero tienes que prestar atención a lo que te rodea para que sea tangible, con ella todo pequeño detalle cuenta, su pluma está llena de colores y matices, emociones latentes que cuando se muestran se produce un estallido de color. Sin duda alguna es “Un plan perfecto” para acabar el día e irte a dormir con el corazón contento.

 

 

Después de tantas emociones, necesitaba algo un poco más desenfadado, tenía ganas de perderme en una comedia romántica y echando mano de mi lista de pendientes, me tope con …

“Quiero guasavi” de Cristina Busto

¡Qué bien me lo he pasado! y mi intuición no me ha fallado, tenía buenas vibraciones con esta novela y así ha sido. Una protagonista un poco “loca” sin ser cargante, es difícil encontrar este tipo de protagonistas y que no se hagan pesadas ni predecibles y la autora lo ha conseguido. Un protagonista que me ha encantado desde el inicio y sobretodo la “personita” que lo acompaña, siempre es un aliciente la inocencia infantil. Secundarios para todos los gustos, queridos y odiados, como debe ser. Y una historia fresca, divertida, con un ritmo muy ágil y ameno que facilita mucho su lectura, adictivo, y con el que se cumple el síndrome de “un capítulo más y lo dejo”, por que lo leí del tirón, imposible parar, una maravilla que me quitó horas de sueño, pero que mereció la pena.

Y tras esta lectura tan divertida, llegó una novela, que cerraba una serie, “las tres marías” que por supuesto en cuanto apareció… ¡ A por ellaaaa!

“Todo lo que dejé atrás” de Scarlett Buttler

No os voy a engañar y os voy avisar, tener preparados los pañuelos que os van hacer falta, ¡vaya inicio de historia! también os digo que no hay nada más terapéutico que llorar con un libro, al final te deja una sensación de liberación que no tiene precio. Una historia, que se te mete bajo la piel, ya que desde el minuto uno empatizas con la protagonista, te caes y te levantas con ella, su dolor es tu dolor, su alegría es tu alegría y así hasta el final. Una novela dura pero esperanzadora, de segundas oportunidades, de la amistad, del valor de romper con todo para resurgir, una montaña rusa de emociones…                                                                                                  Cerrar una serie no es fácil, y creo que la escritora ha sido muy valiente, ya que esta novela no ha tenido que ser fácil escribirla, ya que hay mucho drama y momentos realmente duros, pero tan reales como la vida misma.

La semana que viene más y mejor, ¡Feliz lectura!

 

 

 

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“Maldito Amore” Capítulo 5

“Maldito Amore” Capítulo 5

 

 

 

Cris

 

 

¡Por fin! Mi vida estaba cambiando y todo se lo debía a Antonella, se había convertido en mi ángel de la guarda, desde mi ataque al coche de Pietro se había hecho cargo de mí. Gracias a ella había conseguido desvincularme de la “asociación”, había dejado la casa ocupa y ahora era su compañera de piso. Me costó aceptar, no tenía ingresos regulares y no le podía pagar, pero al final llegamos a un acuerdo: me haría una especie de préstamo hasta que encontrase un trabajo.

Hoy tenía mi primera entrevista en la ONG “Buscadores de sonrisas”. Tenía cita con el director, el Sr. Adriano.

Y para allí que iba yo, con la ropa que me había dejado mi salvadora, ¡cómo no! Unos tejanos azules, camiseta blanca y una chaqueta verde, todo muy sencillo, pero me sentía tan bien, tan limpia, por no hablar de la olor que desprendía, a flores silvestres del Caribe, o eso ponía en el bote de colonia y ¡aish! me parecía maravilloso. Esta era la nueva Cris, dispuesta a comerse el mundo.

Tenía la entrevista a las diez de la mañana y desde casa de Antonella podía ir caminando. Faltaba poco más de media hora cuando salí de casa y toque el timbre del ascensor. Vivíamos en un cuarto y hoy no me apetecía bajar por la escalera. Una vez dentro, el ascensor se dispuso a bajar, pero antes se detuvo en el tercer piso, donde para mi asombro, subió la abuela más glamourosa que había visto en mi vida. Esperé a que me mirase con recelo, pero para mi asombro, sonrió. Me miré en el espejo y recordé que no parecía una perroflauta.

— Buongiorno, piccolina — me dijo la abuela y yo me quedé muerta, ¿me estaba hablando a mí?, me pregunté. — ¿Estás bien, ragazza? — insistió

— ¡Oh si! Perfectamente — estaba “flipando”. Hacía tiempo que nadie se dirigía a mí, sin mirarme con cara de asco, ni apartarse por mi olor pestilente. Empecé a sonreír, todo se lo debía a mi nuevo aspecto. La pobre señora debía de estar alucinando y pensando qué clase de hierba me había metido, estaba como en una nube, hasta que, se oyó un gran estruendo y el ascensor se quedó parado.

— ¡Merda! —soltó la linda abuelita — ¡Otra vez no! —siguió diciendo

—¿Qué ha pasado? — pregunté yo

— El ascensor, que tiene más años que yo y cada dos por tres se estropea. La última vez estuve encerrada casi dos horas, ¡dos horas! — exclamó

— ¿Cómo? No puede ser, tengo una entrevista dentro … — mire mi reloj — De veinte minutos, ¿no podemos llamar a alguien? — ¡Virgen del Pilar!, no iba a llegar a tiempo, mi día se estaba empezando a torcer.

— El timbre no funciona, acabo de enviar un mensaje a la empresa de mantenimiento, pero olvídate de llegar a esa entrevista, tenemos para un par de hora por lo menos, llámales por teléfono y que te la aplacen. Por cierto, mi nombre es Bianca y soy la vecina del tercero A.

— Cris, nueva compañera de piso de Antonella, del cuarto A — le dije al mismo tiempo que le daba mi mano a modo de saludo.

Cogí mi teléfono y con horror comprobé que no tenía cobertura

— ¡Mierda! — Ahora era yo la que soltaba un taco — ¡No tengo cobertura!

— ¿Pero eso funciona?, hace más de veinte años que no veía un móvil de estos.

— Si  funciona, pero no tiene cobertura — lloriqueé yo.

— Tranquila, ¿tienes el número? Yo te dejo el mío para que llames.

— Espere, lo tengo en el bolso.

— ¿No lo tienes en la agenda del móvil retro? — me preguntó Bianca. Yo puse cara de asombro. — Ya veo que no, pero ¿de qué cueva has salido, piccolina?

— ¡Ay, si yo le contara! —suspiré.

Cogí su teléfono y le empecé a dar vueltas, ¿cómo quería que llamase si no tenía teclas?

Bianca no paraba de reirse.

—Dame anda, ¿no has vista nunca un smartphone?

— Si, pero no tan de cerca — y le devolví el móvil.

— Dime el número, que yo lo marco —se ofreció con amabilidad.

Marcó el número y me pasó el teléfono. Después de tres timbres y dos interlocutores, conseguí hablar con Adriano, fue muy amable. Como iba a estar todo el día en las oficinas, quedamos en que le avisaría cuando consiguiese salir del ascensor y llegar hasta allí.

Ahora ya más tranquila, ya que no tenía prisa por salir de allí, le devolví el teléfono a Bianca y me senté en el suelo, cuando para mi asombro, Bianca hizo lo mismo.

— ¡No me mires así! Tengo setenta y cinco años y gracias al yoga soy muy flexible — Y tanto que lo era, sólo esperaba que fuese cierto, sino teníamos un problema.

— Bueno Cris, como esto va para largo, ¿qué tal si me explicas, cómo vives tan descatalogada?

Respiré profundo y le conté todo, todo, sin dejarme nada, hasta mi ataque al coche de Pietro. Si algo me caracteriza es que no me gusta esconderle nada a nadie y si con todo lo que le explicaba, esta abuelita tan molona dejaba de hablarme, ella se lo perdía. Para mi asombro, al terminar de explicarle mi vida, obra y milagros, soltó una sonora carcajada.

—Creo que le vas hacer mucho bien a Antonella —dijo Bianca muy misteriosa.

—¿Por?

—Todo en su momento, piccolina —prosiguió —Ahora que vuelves a disfrutar de los pequeños placeres de la vida, ¿cómo te sientes?

—Me siento en una nube, la vida  y Antonella me están ofreciendo una nueva oportunidad y no la quiero desaprovechar  —dije convencida

—Estás en el camino, me has dicho que ibas a una entrevista, se puede saber de ¿qué? si no es indiscreción.

—Claro, es una entrevista para trabajar en la ONG “Buscadores de sonrisas”, ¿los conoce?

—Cris, ya sé que podría ser tu abuela, pero por favor, trátame de tú. Creo que tú y yo vamos a ser muy buenas amigas … y no, no conozco esa ONG.

—Yo también lo creo —y así lo sentía

—Bueno y ya sabes en qué consistirá, tu trabajo.

—Por lo que he hablado con el director, en un principio sería para atender el teléfono por las mañanas, para dar información de la ONG, captar socios, ofrecer servicios. Además estoy pensando en comentarles, como soy licenciada en Bellas Artes, la posibilidad de hacer talleres para niños y personas mayores, de pintura. ¿Crees qué será buena idea?

—¡Una idea excelente! Si lo consigues, avísame que yo me apuntaría. A mi edad se tienen muchas horas libres y hay que ocupar el tiempo.

De repente, el ascensor cobró vida. Y como si llevara un resorte, Bianca se puso de pie, para mi total asombro y en segundos, conseguimos llegar a la planta baja.

—¡Corre, piccolina! ¡Qué tu nueva vida te espera! Pásate luego por mi casa y me cuentas. Además te regalaré un móvil como Dios manda y ese lo puedes llevar al Museo de Historia —dijo entre risas.

Sin tiempo que perder y más animada gracias a Bianca, salí, rauda y veloz, hacia la entrevista.

Estuve de tres horas en “Buscadores de sonrisas”, donde recorrí todas sus instalaciones, oficinas, salas, aulas y todo de la mano del que sería a partir de hoy mi jefe, Adriano, un madurito muy atractivo, con una energía vital fuera de lo común y con unas ganas locas de hacer cosas. Tal y como le había comentado a Bianca, por las mañanas me haría cargo del teléfono, según Adriano, para atender y cubrir las necesidades de todo aquel que llamase y lo mejor de todo, le había parecido maravilloso lo del taller de pintura y me daba vía libre, para horarios, número de alumnos, lo malo, un presupuesto muy reducido, que ya conseguiría estirarlo, estaba segura.

Menudo subidón tenía, mi mente era un hervidero de ideas y proyectos. Adriano me había transmitido tanto, me había dado tan buena onda, que tenía energía hasta para cargar mi móvil trasnochado.

Decidí perderme por las calles de Florencia y que la ciudad me tranquilizase. Dejé fluir mis pensamientos. Ya tenía una casa donde vivir con compañera y vecina incluida, nuevo trabajo y ahora sólo me faltaba el amor, y sin más, vino a mi mente la imagen de Pietro. ¡Amor y Pietro en la misma ecuación!, ¡no podía ser! El Sr. Ojazos con Cris “la perroflauta”.No podía dejar de reír porque esa idea era absurda. Mi mente me estaba gastando una broma, pero y ¿mi corazón?

Miss Smile

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Las Recomendaciones de MISS SMILE

Las Recomendaciones de MISS SMILE

Buenas!!! esta semana ha sido rara, con poco tiempo para leer y eso me da una rabia que no os podéis imaginar. Además tenía muchas historias que me apetecían un montón, pero esta vez quise echar mano de mi interminable lista de pendientes y como acababa de salir la última novela de Lory Squire, y tenía las otras dos esperando a ser leídas, decidí conocer a los chicos de Bay Town y os aseguro que fue todo un acierto.

¡Tres historias increíbles!

“Siempre serás mi chica”, una novela de segundas oportunidades, del primer amor, de las decisiones que se toman en nombre del amor… vamos AMOR en estado puro. Pero no todo iba a ser bonito, hasta llegar aquí hay que pasar por una serie de momentos y situaciones que no dejan a nadie indiferente.

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“Una melodía para cada amor” en esta ocasión, los protagonistas son tan diferentes y sin nada en común, que aquí radica la gracia, aunque puede parecer una incongruencia, pero no lo es en absoluto. Además hay que añadir a la ecuación una niña fantástica, que da ese toque de inocencia infantil, que lo difícil lo hacen fácil.

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“El reto más difícil” Guauuu y tanto, nunca un título fue tan acertado, que paciencia ¡Dios Mío! jajaja, con unos toques muy divertidos, por que la protagonista es muy peculiar y sin pelos en la lengua, lo que muchas veces la mete en problemas y algunos son muy divertidos. Pero como en las anteriores novelas, no está exenta de momentos duros, situaciones que marcan, mochilas que van muy cargadas de resentimientos.

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Después de terminar las tres novelas, me quedé con ganas de más, la pluma de la autora consigue atraparte y que formes parte de “esta familia”, tan peculiar, tan diferente, con tanto que decir y contar. Y sabéis lo mejor, que aún faltan historias por contar, como la de Anne…

 

Continuando con la semana, me paso una cosa, que a todo lector le pasa de vez en cuando. Te compras una novela que te apetece mucho, pero no encuentras el momento de leerla, siempre hay otras historias que se te cruzan, hasta que un día recuerdas que esta en tu lista de pendientes cogiendo polvo y a por ella que vas !!! Y cuando la terminas de leer, te preguntas, ¿cómo he podido vivir hasta ahora sin haberla leído?, pues esto mismo es lo que me ha pasado con…

 

“Ballerina” de Scarlet Buttler, una novela preciosa que te adentra en el mundo del ballet, con sus luces y sus sombras, todo aderezado con la sensibilidad que caracteriza a la escritora. Una historia intimista, que te traspasa la piel, con unos personajes muy bien dibujados y definidos, secundarios vitales para la historia y los giros sorpresa marca de la casa. Sensualidad y  erotismo van a la par, creando momentos realmente increíbles y maravillosos. Una novela que ha venido para quedarse para siempre.

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Y esto ha sido todo, la semana que viene más y mejor. ¡Feliz lectura!

“MALDITO AMORE” Capítulo 4

“MALDITO AMORE” Capítulo 4

 

 

 

Pietro.

 

Debía darle una cambio radical a mi vida. Como decía Gigi, debía de comenzar a fijarme en las sardinas. Bueno, en las sardinas, no, no estaba tan desesperado por encontrar una mujer con la que compartir mi vida, pero estaba saturado del ambiente de superficialidad que me rodeaba todos los días, y quién sabe, igual en el fondo marino encontraba allí alla donna de la mia vitta.

Siempre me habían gustado los restaurante caros, las boutiques de alta costura y ocupar mi palco en el Teatro de la Pergolla, pero lo hacía porque era lo que había hecho durante toda mi vida y porque se suponía que era lo qué debía hacer. Nunca había tenido la oportunidad de escoger. Y no, no me puedo quejar, ni soy un desagradecido porque he sido un niño y un joven muy afortunado por todos los lujos y caprichos que me han dado mis padres; pero hay algo que hace que me sienta vacío y es un vacío que quiero llenar. Quizás lo que necesite es empezar a ayudar a los demás y dejar de pensar sólo en mí.

—Antonella, por favor, ¿podría venir un momento? —En medio de todos esos pensamientos, decidí no divagar tanto y llevar mi plan a la acción.

—Buenos días, Sr. Di Angelo, ¿en qué puedo ayudarle? —Me preguntó mi secretaría como si le irritase venir en mi ayuda. Antonella era un poco como el dr. Jekyll y mister Hyde. Siempre tenía ese semblante duro y frío como el acero, pero era la mujer más buena que había conocido. Todo el mundo la temía, pero yo sabía que esa imagen tan arisca que proyectaba, era el escudo que ponía para que la gente la respetase y no le hiciese daño. Además, no se llegaba a ser la mano derecha del director de una empresa siendo la madre Teresa de Calcuta.

—Antonella, quiero colaborar con una ONG —dije entusiasmado como si acabase de descubrir la bombilla y estuviese a punto de iluminar el universo.

Ella me miró con aborrecimiento.

—Pietro, ya colaboramos en una decena de ONGs donando una gran cantidad de dinero —me explicó con desgana. —Ya sabes, hay que desgravar.

—Si, bueno —se me había olvidado pero no iba a reconocerlo abiertamente. —Pero quiero hacerlo de un modo más directo. No me interesa GreenPeace ni Save the children ni ninguna de esas ONGs a gran escala, quiero una organización local que trabaje para la gente del pueblo.

Antonella empezaba a mostrar interés por lo que estaba diciendo.

—Siempre que vengo de camino al trabajo, me fijo en el cartel de un local muy modesto que se llama “Buscadores de sonrisas”. Siempre me llama la atención las fotos que cuelgan en la cristalera,  porque suelen ser fotos de niños y ancianos compartiendo actividades y en ellas, todos parecen extremadamente felices.

—Suena muy interesante, ¿podrías llamarlos y pedirles información?

—Pietro, no quiero que pienses que te lo digo con maldad, pero creo que si lo que buscas es trabajar con una ONG de un modo más directo, deberías empezar por llamar tú y ser tú quien pidiese esa información —me espetó Antonella totalmente maternal.

—Tienes razón, voy a hacerlo, pero por favor, dame los datos de contacto. —Ella tenía toda la razón pero para algo era mi secretaría.

—Sí, ahora mismo. —Me miró como si su jefe fuese un vago redomado.

—Y estoy pensando que igual podía colaborar con algún comedor social. Existen en Florencia, ¿no? —Me daba un poco de vergüenza admitirlo, pero no sabía si eso de los comedores sociales eran algo que sólo veía en las películas americanas de temática navideña.

—Pietro, —Antonella cuando se ponía en plan maternal me llamaba por mi nombre —lo que abunda es gente que necesita que alguien les dé algo de comer.

—Vale, pues por favor, proporcióname los datos y llamaré —remarqué el verbo llamar —para informarme.

Antonella sonrió. Parecía satisfecha.

—¿Necesita algo más?

—No, de momento es todo.

Y ese mismo día en el que decidí que mi vida tenía que cambiar, recibí una llamada inesperada que estaba seguro de que me iba a ayudar a poner mi plan en funcionamiento.

—¿Cómo? —pregunté con asombro al otro lado del teléfono.

—Sí, el médico dice que debemos llevar una vida más relajada si queremos tener un bebé y hemos decidido tomarnos un par de meses sabáticos. Es que entre su trabajo y la clínica, estamos todos el día corriendo como pollos sin cabeza y apenas podemos disfrutar de estar juntos.

—Pues me parece una excelente idea y me alegra muchísimo que hayáis elegido Florencia como destino —dije con total sinceridad. Había estado enamorado de Gigi pero había sido lo suficientemente inteligente y sensato como para poder asimilar que entre nosotros sólo podía existir una amistad. Y realmente, me alegraba poder tener a dos amigos cerca.

—Sí, quizás no sea muy realista creer que en estos dos meses Gigi pueda quedarse embarazada porque eso es algo que no se puede calcular, pero seguro que nos viene de maravilla poder pasar más tiempo juntos. Estoy casado con ella y la echo de menos, es ridículo —pronunció Noah con amargura.

—A veces nos dejamos absorber tanto por nuestros trabajos que nos olvidamos de que tenemos una vida, y lo peor, es que dejamos de disfrutarla y de vivirla; pero por suerte, habéis parado a tiempo y tenéis la oportunidad de volver a tomar las riendas.

—Gracias, tío —me agradeció a modo de despedida.

—Gracias a ti, Noah. Quizás no lo creas pero me hace muy feliz tenerte como amigo.

—Lo mismo digo.

Algo me decía que mi plan de cambio iba por muy buen camino y estaba tan deseoso de ponerme en marcha, que aquella misma tarde, me fui directamente del trabajo a uno de esos comedores sociales.

Y a medida que me acercaba me sentí totalmente ridículo. Estaba en uno de los barrios más humildes de Florencia enfundado en un traje de Armani, oliendo a un perfume de los caros y con un reloj que costaba una cifra con demasiados ceros.

Cuando llegué a la dirección exacta, la vergüenza y un cierto sentimiento de culpabilidad me frenaron. ¿Qué hacía allí?, ¿quién iba a querer que alguien con mi aspecto le diese de comer? Si parecía el enemigo de los sin techo. Daba tanta grima en aquel lugar, que yo mismo me escupiría la comida.

Estaba a punto de salir huyendo, cuando me choqué con alguien sin saber qué tipo de ser humano era.

—Perdone, estaba distraído —me disculpé mientras revisé que mi traje de diseño estaba intacto y comprobé que mi cartera y mi reloj seguían estando en su sitio. Me odié por tener tantos prejuicios y creer que un choque fortuito en un lugar como ese, sólo podía ser a causa de un robo.

—Sí, yo también, ha sido culpa mía —pronunció una voz femenina.

Cuando levanté la mirada vi a una chica rubia con una bonita melena rizada, que llevaba un chándal  y una mochila a sus espaldas. Me quedé embobada mirándola, hasta que ella, con sus palabras me hizo salir del pequeño trance en el que estaba.

—Ha sido un choque encantador, pero disculpa, tengo que ir a trabajar —dijo señalando el comedor social.

—¿Usted trabaja aquí? —pregunté asombrado. Aquello parecía una señal del cielo o del caprichoso destino.

—Bueno… —dudo —sí, es una historia muy larga, pero sí —respondió incómoda.

—Pues yo ahora mismo me disponía a entrar porque quiero colaborar.

—¿Con esa pinta? —preguntó sorprendida.

—Eh, bueno, es que acabo de salir del trabajo y no me ha dado tiempo a cambiarme.

—Pues si no te preocupa manchar ese carísimo traje de Armani, tu ayuda será bienvenida.

¿Cómo sabía aquella chica de qué marca era mi traje? Con ese chándal de mercadillo no parecía de esas mujeres locas por la ropa de diseño. Su acierto habrá sido una mera casualidad, me dije extrañado.

Dentro del comedor me quise morir. La chica rubia me presentó al encargado, pero confieso que no escuché su nombre porque el ambiente que me rodeaba me había sobrecogido de tal manera que me encontraba en estado de shock.

—¿Se encuentra usted bien? —me preguntó un hombre que me sacaba dos cuerpos y con rasgos orientales, sacando de mi ensimismamiento.

—Sí, perdone, es que todo es demasiado… —no encontraba las palabras exactas para describir lo que estaba viendo.

—¿Abrumador? —me ayudó a encontrar la palabra que no encontraba.

—Sí, exacto.

—Abrumador, pero real. ¿Cómo se llama? Fiorella me ha dicho que nos quería ayudar —dijo señalando a la chica rubia de melena leonina que me había topado en la entrada.

—Eh, Pietro —seguía un poco aturdido.

—Pues venga, hay mucho trabajo por hacer. Ponte un delantal y encárgate de servir la comida. ¿Podrás hacerlo?

—Si, por supuesto. —¿Por quién me habían tomado?

Intenté recuperar la compostura mientras me ataba el delantal que acababa de darme Fiorella, me coloqué detrás de las fuentes y cucharón en mano, me puse a servir puré de patata, carne en salsa y menestra de verduras.

Todas las personas que pasaban con su planto por aquella fila, eran extremadamente amables conmigo y me daban las gracias con una amplia sonrisa. Admire su entereza. Si estuviese en su situación, estaría enfadado con el mundo y con la vida y probablemente no fuese capaz de sonreír frente a un plato de comida.

Y entre cuchara y cuchara, notaba como la chica rubia de chándal pasado de moda, no me quitaba los ojos de encima y no pude evitar esbozar una ligera sonrisa. Quizás ella era mi sardinilla.

—Eh, te gusta la rubia, ¿verdad? —me dijo cómplice y en voz baja, un pobre hombre menudo, de barba blanca, al que apenas le quedaban dientes.

—Bueno, no la conozco pero es muy guapa —le respondí también con complicidad.

—Pues no olvide que la rubia es desdeñosa y la morena cariñosa —pronunció como si estuviese dotado de una gran sabiduría y me estuviese premiando con sus conocimientos.

—Nunca había oído ese refrán.

—Pues en este caso creo que el refranero es acertado.

No me parecieron más que los desvaríos de un viejo loco, e independientemente, de la rubia, del viejo y de mi indumentaria que estaba fuera de un lugar, durante un instante, sentí que estaba en el sitio exacto en el que debía estar.

Miss Smile.

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